Ámbito del Placer
Aventuras por la geografía peruana
Los Andes peruanos y sus profundos cañones ofrecen magníficos escenarios para el cabotaje y el kayak, aunque ha cundido la novedad de lanzarse en bote a descubrir los ríos menos explorados.
La Cordillera de los Andes ofrece en Perú múltiples escenarios para simplemente caminar, o para hacer andinismo y escalada de montaña. La geografía local abarca más de 12.000 lagunas, picos nevados que superan los 6.000 metros sobre el nivel del mar, algunos de los cañones más profundos del mundo y valles donde es ubican poblados impactantes. Ríos torrentosos para practicar canotaje, senderos para pedalear y turbulentos vientos propicios para aladelta y parapente completan un panorama aventurero que también se nutre de playas para deportes náuticos, como la tabla hawaiana, la pesca y el buceo. A su vez, al oeste, la espesura de la selva amazónica suele ser la meta de los amantes de la pesca deportiva y la observación de la naturaleza.
Una muy buena introducción a la aventura en Perú puede disfrutarse ya dentro de la ciudad de Lima, con la práctica de parapente en el malecón del coqueto barrio de Miraflores, incluyendo una breve instrucción y 10 minutos de vuelo desde el acantilado de la Costa Verde hasta la playa.
n El cielo de los Andes
La Cordillera de los Andes es, después de los Himalayas, la formación montañosa más alta del planeta. En la Cordillera Blanca peruana se encuentra el Huascarán (6.768 metros), la montaña tropical más alta del mundo y, junto a ella, decenas de nevados de más de 5.000 metros de altitud. Allí se ubican 663 glaciares y otros picos como el Huandoy (6.395 metros) y el Alpamayo (5.947 metros), dentro del Parque Nacional Huascarán. Los Andes peruanos ofrecen montañas de alta, mediana y baja dificultad técnica, dando la oportunidad de realizar primeras ascensiones y abrir nuevas rutas. El montañismo encuentra allí un escenario incomparable, sin aglomeraciones de escaladores, un clima benigno durante gran parte del año y un acceso relativamente fácil a ambientes totalmente aislados del trajín urbano. A la Cordillera Blanca se accede desde la ciudad de Lima, tras 400 kilómetros de ruta hasta llegar a Huaraz, principal meta para el turismo de montaña en Perú y destino preferido del público europeo. Otra opción es la cordillera Huayhuash, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, ubicada a 100 kilómetros de Huaraz, así como la cordillera volcánica, en la zona de Arequipa, a una hora de Lima, con cumbres como el Misti (5.825 metros), el Chachani (6.075 metros) y el Pichu-Pichu (5.664 metros).
n Bungee jumping
En las alturas también se encuentra la chance de practicar bungee jumping o puenting: con un salto de 122 metros, la de Poroy es una de las mayores plataformas de puenting en América del Sur. Para llegar allí es necesario un viaje corto al norte de Cusco, en el camino hacia el Valle Sagrado. Allí también se disfruta del paintball, «tirachinas» (catapultas que lanzan a las personas al aire como un cohete), swing tandem (para volar como un superhéroe) o de la experiencia del Flying Fox, similar a la tirolesa, y el Canopo.
El Valle Sagrado, en Cusco, ofrece también la experiencia de elevarse sobre construcciones incas. En el callejón de Huaylas (Áncash), podrás observar imponentes nevados. Y en el acantilado de la Costa Verde, en Lima, volarás sobre el mar y gozarás de una vista espléndida de la ciudad.
El canopy o tirolesa es también una especialidad de la casa. Eco Fundo la Caprichosa, a 15 minutos de la ciudad de Máncora, en la costa norte de Perú, es uno de los sitios más buscados para esta actividad, ubicado en la quebrada Fernández en un bosque seco.
n Escalada en roca
En Perú existen algunos lugares de renombradas condiciones para la práctica de la escalada en roca al aire libre. Los alrededores de Lima, por ejemplo, son pródigos en escenarios ideales para la práctica de este deporte. Al este se puede encontrar a Vichuya, en el valle de Lurín. El valle del río Rímac también tiene lo suyo: Canchacalla, a la altura del Kilómetro 46 de la carretera Central, es sede de cursos de escalada desde hace varios años; Infiernillo, en el Kilómetro 67 de la misma ruta, es quizás uno de los más accesibles y exigentes del país. Siguiendo la costa sur por la carretera Panamericana Sur, se encuentran los acantilados de roca sedimentaria de Bikini (Kilómetro 45), La Tiza (Kilómetro 60) y Paracas (Kilómetro 250), todos de cara al Pacífico y sobre rompientes que añaden un toque de aventura a una actividad de por sí riesgosa. La región andina, por su parte, cuenta con excelentes formaciones rocosas idóneas para la escalada, como Cumbemayo, en las afueras de Cajamarca; el bosque de piedras de Tinajani, en Ayaviri, Puno; las paredes de la quebrada glaciar de Llanganuco, en Ancash; y las formaciones pétreas del santuario de Huayllay, en Pasco.
Otra zona apta para el montañismo es en torno al mirador de la Cruz del Cóndor, en Arequipa, donde se encuentra el cañón más profundo del país. Allí se practican, además, entre otros deportes, piragüismo, canotaje y kayak.
n Fuera de ruta
Si un aficionado a la aventura a bordo de vehículos 4x4 pensara en diseñar un circuito de offroad que contenga todos los tipos de terreno posibles, el resultado sería algo muy parecido a la geografía peruana. Hay allí territorios sumamente variados esparcidos en un área muy grande en la que se encuentran inmensos desiertos costeros con espectaculares formaciones de arena y dunas con cientos de kilómetros de playas sin accesos definidos. La aventura conduce a recorrer los pueblos de la sierra con valles y lagunas de ensueño o disfrutar de toda la salvaje belleza de la selva. Entre tanta variedad de paisaje el denominador común es la hospitalidad y calor humano de los pobladores del interior que reciben al viajero que escoge recorrer el Perú por tierra.
Si hay algo especial en esta actividad, es el entorno en donde se desarrolla; enormes desiertos llenos de obstáculos naturales, punas a 5.000 metros sobre el mar en donde cambiar una llanta ya es un reto, o llanuras amazónicas llenas de lodo en donde avanzar 500 metros puede significar un día entero de trabajo.
Ica-Paracas, al sur de Lima, es uno de los lugares más elegidos para estas travesías, ya que allí se encuentra una extensa zona de dunas gigantes, la cual fue elegida por los organizadores del Dakar. También hay otras opciones, como la de la región de Huascarán, saliendo de la ciudad de Huaraz, ya con un nivel de dificultad más bajo, o también en torno al lago Titicaca o al norte del país, en áreas selváticas vecinas a la ciudad de La Merced.
n Ciclismo al pasado
Antiguas vías incas y preincas, sitios arqueológicos, pintorescos pueblos y el paso por diferentes pisos ecológicos en pocas horas son en Perú parte de un circuito que se puede recorrer en bicicleta. Desde Olleros (sur de Lima) se inicia un descenso de 3.600 metros en solamente 70 kilómetros de recorrido. Miles de adeptos a este deporte recorren la zona con sus ligeras bicicletas atravesando cuanta quebrada y camino de herradura existe a lo largo de esta geografía.
La bicicleta ofrece también otra forma de conocer los sitios alrededor de Cusco. Empezando en Chincheros y realizando el camino a Moray se recorre un magnífico sitio arqueológico circular de 150 metros de profundidad utilizado en la época de los incas para experimentos agrícolas. La ruta sigue cuesta abajo para ver las minas de sal y Maras, un típico pueblo andino. Ésta es una bella manera de ver más del Valle Sagrado, disfrutando de las montañas cubiertas de nieve al norte de Cusco. También se hace ciclismo en circuitos por la Playa Tuquillo, en Huarmey Ancash, en la costa sur de Perú.
n Del río al mar
Los Andes peruanos y sus profundos cañones ofrecen también un magnífico escenario para el cabotaje y el kayak. Los ríos de mayor renombre son el Apurímac (con nivel de dificultad clase II y V), el Cotahuasi, el Arequipa (clase V) y el Madre de Dios, con su afluente Tambopata, en la Reserva Tambopata, en plena selva amazónica. El lago más alto del mundo, el Titicaca (Puno), es además la mejor elección para el kayak. Perú cuenta también con más de una docena de ríos que superan los 600 kilómetros de longitud. Tan sólo los cinco ríos más largos totalizan cerca de 7.000 kilómetros de recorrido dentro del país. A su vez, el rafting es la especialidad del río Cañete, cuyos rápidos se dan sobre las aguas tibias del valle de Lunahuaná. La dificultad de este río es moderada, de grado II y III.
Las costas peruanas sobre el océano Pacífico son un sitio ideal para disfrutar de las olas todo el año. En el norte, las mejores playas para el surf son Cabo Blanco, Lobitos, Chicama -con la ola izquierda más larga del mundo-, Huanchaco, Pacasmayo y Los Órganos. Esta actividad se sumerge en la historia ya que hay fuentes que sostienen que fue en el Antiguo Perú y no en la Polinesia ni en las islas del Pacífico Sur donde se encontraron las primeras evidencias de hombres cabalgando sobre las olas con ayuda de aditamentos artificiales, tal como lo atestiguan los textiles y cerámicos de varias culturas prehispánicas. Dicha práctica, con más de 4.000 a 5.000 años de antigüedad en el Perú, continúa siendo empleada por los pescadores de las caletas norteñas de Huanchaco, Santa Rosa y Pimentel, en los departamentos de La Libertad y Lambayeque, quienes ingresan al mar sobre balsas de fibras vegetales de totora en procura de la pesca diaria. Las olas peruanas son hoy ampliamente conocidas alrededor del mundo y algunas de las mejores zonas de rompimientos -como la de Punta Rocas, al sur de Lima, o Cabo Blanco, al norte- forman parte del tour mundial de este deporte.
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