2 de abril 2025 - 09:50

Bugatti Veyron: un logro de ingeniería que costó más de lo que valió

Además de su desempeño, el modelo destacó por su nivel de acabados y materiales, posicionándolo como un automóvil de alto lujo. A lo largo de su producción, se lanzaron ediciones especiales que elevaron aún más su exclusividad.

El Bugatti Veyron, un superdeportivo lujoso y tecnológico

El Bugatti Veyron, un superdeportivo lujoso y tecnológico

Foto: xataka

El Bugatti Veyron se presentó en 2005 con un objetivo claro: redefinir el concepto de los superdeportivos. Bajo la dirección de Ferdinand Piëch y con el respaldo del Grupo Volkswagen, el modelo se convirtió en una referencia en términos de velocidad, tecnología y exclusividad.

El Veyron fue diseñado en torno a un motor W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores, capaz de generar 1.001 CV y alcanzar velocidades superiores a los 406 km/h. Para gestionar esa potencia, el vehículo incorporó diez radiadores y neumáticos diseñados específicamente por Michelin, con un costo de reposición significativo y una vida útil reducida a 4.000 km en condiciones normales o 15 minutos a máxima velocidad.

Bugatti Veyron: un logro de ingeniería que costó más de lo que valió

Además de su desempeño, el modelo destacó por su nivel de acabados y materiales, posicionándolo como un automóvil de alto lujo. A lo largo de su producción, se lanzaron ediciones especiales que elevaron aún más su exclusividad.

Sin embargo, el Veyron representó un desafío financiero para Volkswagen. La inversión en desarrollo ascendió a 1.620 millones de dólares, mientras que la producción total fue de solo 450 unidades en diez años. A pesar de un precio de venta de 1,7 millones de dólares por unidad, cada coche implicó una pérdida significativa para el fabricante.

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El Veyron fue diseñado en torno a un motor W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores, capaz de generar 1.001 CV y alcanzar velocidades superiores a los 406 km/h.

El Veyron fue diseñado en torno a un motor W16 de 8.0 litros con cuatro turbocompresores, capaz de generar 1.001 CV y alcanzar velocidades superiores a los 406 km/h.

Más allá del balance financiero, el impacto del Veyron trascendió su propia existencia. La tecnología desarrollada para este modelo sentó las bases para futuros superdeportivos, permitiendo avances en aerodinámica, materiales y motorización. Su legado se vio reflejado en el Bugatti Chiron, que en 2019 estableció un nuevo récord de velocidad con 490,48 km/h.

El Veyron no solo representó un desafío técnico y económico, sino también una declaración de intenciones: la voluntad de llevar la ingeniería automotriz al límite, sin compromisos.

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