Periodista: Pasó el Día de la Liberación. Y el día después es la imagen viva de la desolación.
Diálogos de Wall Street: Donald Trump y su cruzada de aranceles, ¿el daño está hecho, o se puede amortiguar?
Pasó el Día de la Liberación y queda claro que Trump devastó a los mercados con su cruzada de aranceles recíprocos. ¿Cómo se sigue? ¿Quedan firmes los nuevos aranceles o están sujetos a negociación? ¿Es inevitable la recesión?
-
Aranceles de Donald Trump, en vivo: mercados en rojo, represalias y últimas novedades
-
El índice del miedo de Wall Street voló 52% y alcanzó un récord desde el inicio de la pandemia

Trump, aranceles y el día después en los mercados, bajo el análisis de Gordon Gekko.
Gordon Gekko: La suba de aranceles para todos -185 países- fue una puñalada certera. Lo que vemos es una rendición generalizada.
P.: El S&P 500 cotizó este jueves 4,8% abajo; el Nasdaq, -6%. El Dow Jones de Transporte llegó a hundirse 8,5%. Semiconductores, un sector en la mira, pero que fue eximido de aranceles hasta el presente, 9,6%. Hubo multitud de papeles importantes más de 10% abajo. El paciente sobrevivió, dijo el presidente. ¿En serio? ¿Qué es lo que le hace pensar que va por buen camino? ¿No ve la destrucción a su paso? ¿Por qué acelera? ¿No consulta a nadie?
G.G.: Las promesas de inversión en EEUU que Trump acumula con todo aquel con quien conversa es lo que le dice a él que este es el camino correcto, y que los demás están equivocados. La cuenta que lleva el secretario de Comercio Lutnick suma 5 billones de dólares.
P.: Que son promesas. Mientras lo que cruje y se derrumba es la realidad.
G.G.: Usted lo ha dicho. Y cumplir con esas promesas, mover la producción a EEUU y sustituir importaciones, no se hace de la noche a la mañana. Un mercado bear, o una recesión, sí. Destruir es más fácil.
P.: Trump también cree que EEUU también estuvo equivocado todos estos años. No solamente Biden.
G.G.: Desde Woodrow Wilson cuando propuso la Liga de las Naciones. Sí, esta es una reacción a lo hecho los últimos 105 años. Trump se referencia con presidentes del siglo XIX como Mc Kinley o Andrew Jackson, no con sus contemporáneos. Podía parecer una excentricidad, y lo es, pero la decisión sobre los aranceles demuestra que de veras quiere volver a esas ideas. ¿Por qué los aranceles generalizados y tan elevados? Por qué le aplicó un gravamen recíproco de 17% a Israel si Netaniahu se apresuró en eliminar todos los aranceles que cobraba. Nadie se salva del 10%. A Trump le interesa la recaudación que proporcionan los aranceles. En la línea que postulaba Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores (como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se ocupó de recordar en campaña), como una fuente de ingresos y una herramienta de promoción industrial. O sea, es una idea 100% estadounidense, claro que del siglo XVIII.
P.: Trump avisó, y no le creímos.
G.G.: Si esto fuera la fórmula de la liberación, le hubiéramos creído.
P.: El daño ya está hecho. ¿O se puede remediar? ¿Habrá una negociación de último minuto?
G.G.: Los aranceles recíprocos tienen dos partes. Un componente, que es universal y conlleva cero reciprocidad, rige a partir del sábado. País que es inamovible. De eso no se salva nadie. Es el impuesto país, se paga por existir, aunque sea la economía más libre del mundo. La idea aquí es hacer click, caja. Es un gran aumento de impuestos que dispuso Trump y que está muy interesado en efectivizar. El “plus” -que llega a un máximo de 34 puntos porcentuales en el caso de China- eso sí, me imagino que es la parte negociable.
P.: ¿Por qué piensa así?
G.G.: En principio, porque Trump está cumpliendo con mucha fidelidad la plataforma de campaña. ¿La recuerda? Un arancel de 10% para todo el mundo, más uno especial de 60% para China. O sea, todos los demás países a los que le cayó el plus saben que los sumaron a último minuto, que hay margen para protestar.
P.: Trump se tira un lance y les cobra más.
G.G.: Es la moneda de cambio para negociar después de las represalias. La guerra comercial hasta ahora fue un concurso de tiro al blanco a cargo de la Casa Blanca. La etapa que viene es fuego cruzado y negociación.
P.: ¿Cuánto más le queda a Trump en carpeta en materia de aranceles? ¿O esto fue todo?
G.G.: Faltan aranceles sectoriales que están en fase avanzada de estudio, pero no hubo tiempo de anunciarlos. O se prefirió difundirlos por separado. Productos farmacéuticos, semiconductores, madera, cobre, y, probablemente, la construcción de barcos. Si a los autos, el acero y el aluminio se les aplicó el 25%, por ahí andará la cosa.
P.: ¿Y qué pasó con el tercer riel que usted creía que Trump no podría volver a pisar? Hablo de los aranceles a Canadá y México.
G.G.: Las importaciones desde ambos países, aquellas que están bajo el paraguas del tratado de libre comercio, no están gravadas. Siguen con arancel cero. Trump quiso ponerles 25% y a los dos días tuvo que dar marcha atrás. Digamos que el USMCA, el tratado que reemplazó al Nafta, sigue vigente, pese a la voluntad en contrario del presidente.
P.: Pasemos revista a los daños. La data blanda se derretía desde enero, pero la economía soportaba el chubasco. ¿La liberación es el tiro del final, lo que faltaba, el ticket oficial a la recesión?
G.G.: Esto es un choque frontal con la realidad, ya no solamente un problema de confianza y expectativas. La recesión es ahora el resultado más probable.
P.: ¿Tendremos un "bear market" en la Bolsa, entonces, como manda la tradición?
G.G.: Sí. El Russell 2000 ya puso un pie allí.
P.: Visto así, el S&P 500 se defiende con mucho mérito. Hoy es el día de una rendición, dijo usted, pero es más una retirada que una capitulación estrepitosa.
G.G.: Correcto. Pero si la política económica patea en contra, se hará difícil. Y si persiste mucho más, será imposible.
P.: El secretario del Tesoro avisa que ahora viene una baja de impuestos, la que el Gobierno impulsa en el Congreso. Si la situación se complica, ¿no le será más fácil conseguir los votos para su aprobación? ¿Cree que esta baja de impuestos puede irrumpir con éxito como la caballería al rescate?
G.G.: Trump piensa que la suba de aranceles es un aumento de impuestos que pagan los extranjeros, y no lo es. La recaudación que obtenga la pagarán íntegra, los residentes. Ya sean consumidores o productores. Y el paquete de baja de impuestos, en buena medida, consiste en una extensión de la reducción que el Congreso le concedió en su primer mandato. O sea, no es otra cosa que dejar los impuestos donde están y que no aumenten como estaba previsto. Es cierto, hay un margen para nuevos recortes. Pero el sesgo que tienen es muy Trump: mientras los aranceles los pagan más que proporcionalmente los segmentos de menos ingresos, que son los que más gastan; las rebajas benefician a los sectores de más altos ingresos. Y hay que ver los tiempos del Congreso.
P.: ¿No hay otra salida?
G.G.: A esta altura, poner agresivamente la marcha atrás. Pero, ¿quién es el adulto en la sala en condiciones de tomar esa decisión?
- Temas
- Wall Street
- aranceles
- Donald Trump
Dejá tu comentario