3 de abril 2025 - 12:24

El cisne negro de los aranceles de Donald Trump: más riesgos que beneficios para la Argentina de Javier Milei

A la fragilidad financiera se le suma la falta de rumbo de la política industrial. Cuáles son los desafíos urgentes del Gobierno.

Los aranceles de Donald Trump impactarán en la economía argentina.

Los aranceles de Donald Trump impactarán en la economía argentina.

Seamos imaginativos. Pensemos un escenario donde la escalada arancelaria entre Estados Unidos y China, desatada por los anuncios de Donald Trump, sume a la economía global en una guerra comercial sin precedentes.

Para Argentina, este conflicto podría traducirse en una tormenta perfecta: una caída abrupta en los precios de los commodities —como la soja, el maíz o el litio—, combinada con un aluvión de bienes industriales chinos redirigidos hacia mercados emergentes, saturando la oferta y asfixiando una industria local ya frágil. Si este panorama se materializa, la apertura comercial impulsada por Javier Milei podría convertirse en un campo minado, con divisas menguantes y una inflación recrudecida como saldo.

Reconfiguración del comercio global: datos y proyecciones

La política arancelaria de Trump establece un gravamen base del 10% sobre todas las importaciones a Estados Unidos, efectivo desde el 5 de abril, y tasas específicas que alcanzan el 54% para China (20% preexistente más 34% adicional) a partir del 9 de abril. La Unión Europea enfrentará un 20%, Vietnam un 46% y Japón un 24%, calculados parcialmente dividiendo el déficit comercial bilateral por el valor de las exportaciones a EEUU, ajustado al 50%. En 2024, el déficit comercial estadounidense de bienes superó los u$s1,1 billones, con China aportando u$s295.000 millones, México u$s172.000 millones y Vietnam u$s123.000 millones. Los aranceles buscan reducir esta brecha, pero a un costo global estimado en u$s1,4 billones en flujos comerciales y una contracción del PIB mundial del 1,5% anual.

Las represalias ya están en marcha. La Unión Europea prepara contramedidas por 18.000 millones de euros, incluyendo aranceles del 50% sobre whiskey estadounidense, mientras China planea retaliar contra carne, granos y algodón, sectores que en 2018-2019 perdieron u$s27.000 millones en ventas. Canadá evalúa un recargo del 25% sobre exportaciones energéticas (107.000 millones de dólares en 2024), y México negocia exenciones para evitar una escalada. Este intercambio de medidas podría redirigir flujos comerciales, con China buscando descargar su excedente productivo en mercados alternativos, incluidos los emergentes.

Aranceles e impacto en Argentina: un análisis sectorial

Argentina enfrentará el arancel base del 10% sobre sus exportaciones a Estados Unidos, que en 2024 alcanzaron los u$s6.454 millones: combustibles (35%), productos industriales (25%), alimentos (20%) y litio (5%, o 322 millones). Una elasticidad de la demanda del 1,2 implica que este gravamen podría reducir la demanda de granos (soja y maíz) en un 8-12%, una pérdida de u$s300-450 millones anuales. La carne bovina, con 280.000 toneladas exportadas en 2024 (15% a Estados Unidos), podría caer un 10%, restando u$s50-70 millones en ingresos. El litio, clave para la transición energética, enfrentará presión si China redirige su oferta, deprimiendo precios globales en un 5-7%.

A nivel macro, Argentina aplica un arancel promedio del 13% a bienes estadounidenses, frente al 2,5% que Estados Unidos impone bajo el principio de nación más favorecida. Si Trump eleva los aranceles al nivel argentino, las exportaciones locales podrían enfrentar un 13% o más, agravando la pérdida de competitividad. Una apreciación del dólar del 3-5%, proyectada por el impacto arancelario, reduciría aún más los ingresos en pesos, con reservas netas del Banco Central en -u$s8.000 millones al cierre de 2024.

Represalias y efectos indirectos

Las represalias globales amplifican los riesgos. La Unión Europea, que absorbe el 16% de las exportaciones argentinas (8.000 millones de euros, principalmente soja y carne), podría imponer barreras si su comercio con Estados Unidos se contrae. China, destino del 25% de las ventas externas (u$s12.000 millones en 2024), podría inundar América Latina con bienes industriales baratos, compitiendo con una industria local que creció un 2,1% interanual en el último trimestre de 2024. Esto afectaría sectores como textiles y maquinaria, donde Argentina importa el 60% de sus insumos.

El encarecimiento de bienes intermedios, que suman u$s40.000 millones anuales (20% de Asia, 15% de Norteamérica), podría elevarse un 10% por disrupciones en cadenas de suministro, sumando 1,5-2 puntos a una inflación que cerró 2024 en 54%. La soja, cuyo precio internacional promedió 400 dólares por tonelada en 2024, podría caer, según los analistas, a u$s360-370 si China redirige su oferta, reduciendo ingresos por exportaciones.

Oportunidades y limitaciones en la apertura comercial

El gobierno de Milei busca aprovechar la discriminación arancelaria de Trump. Si Brasil (arancel del 14%) o China pierden mercado, Argentina podría capturar cuota en agroindustria y energía. Sin embargo, el arancel externo común del Mercosur (13%) limita la flexibilidad para negociar unilateralmente con Washington. Sin un acuerdo bilateral, las exportaciones podrían caer, calculan, un 7% en 2025. La relación Milei-Trump ofrece una vía de negociación, pero la rigidez estadounidense —sin excepciones significativas para Japón o Corea del Sur— reduce las expectativas.

Así, si la guerra comercial entre Estados Unidos y China se intensifica, Argentina podría enfrentar una caída del 10-15% en los precios de los commodities, equivalente a u$s2.000-3.000 millones menos en exportaciones anuales. El redireccionamiento de la producción asiática hacia mercados como el argentino saturaría la oferta de bienes industriales, desplazando una industria local que representa el 18% del PIB y emplea al 20% de la fuerza laboral formal. Con reservas escasas y una inflación latente, la apertura comercial de Milei se tambalea en un mundo proteccionista. Diversificar mercados (Asia y África, hoy solo el 10% de las ventas) y reducir costos logísticos (20% superiores al promedio regional) serán clave para evitar que este conflicto global descarrile la economía argentina en un momento crítico.

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