La industria manufacturera volvió a tener un leve repunte mensual en septiembre. Sin embargo, ni este dato ni el de agosto permitieron recuperar el derrumbe de julio, por lo cual el tercer trimestre cerró en "rojo". El bajo nivel de salarios reales, pese a algún rebote puntual en los datos oficiales, las altas tasas para los créditos al consumo, la inflación en dólares y una apertura comercial sin amortiguadores representan un escollo para la salida de la crisis.
La industria cayó 3,2% en el tercer trimestre y anotó una nueva baja interanual
El sector apenas mejoró 0,7% mensual, luego de haber repuntado 2,3% en agosto. Por ende, no logró recuperar el derrumbe del 5,4% que había tenido en julio.
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La industria apenas repuntó 0,7% mensual en septiembre.
Este viernes el INDEC informó que el Índice de Producción Industrial (IPI) repuntó 0,7% en septiembre, versus agosto. En el mes previo el referencial había trepado 2,3%. No obstante, debido al desplome del 5,4% en julio, el trimestre finalizó con una variación negativa del 3,2%.
Pese a la tenue mejora mensual, la cifra de la serie desestacionalizada del INDEC se mantuvo abajo de todos los registros entre julio de 2024 y junio de 2026, con excepción del número de marzo de este año. Las subas más relevantes se verificaron en productos textiles (+15,7%), productos minerales no metálicos (+7,5%) y Madera, papel, edición e impresión (+5,2%). En tanto, industrias metálicas básicas (-3,4%) y refinación de petróleo (-3,3%) lideraron las caídas.
En términos interanuales, el IPI sufrió su tercer retroceso consecutivo (-1,8%), aun con la baja base de comparación que había dejado el segundo semestre de 2025. Se trató del segundo peor septiembre desde 2019, solo por detrás del 2020 de pandemia.
En comparación con septiembre del año pasado, los retrocesos más importantes se verificaron en maquinaria y equipo (-26,8%), otros equipos (-22%) y prendas de vestir (-5,3%). En cuanto a los primeros dos rubros mencionados, el informe oficial señaló que las principales incidencias negativas estuvieron en la menor fabricación de maquinaria agrícola, de electrodomésticos como heladeras y lavarropas, y de productos de electrónica, particularmente celulares y televisores.
Las causas que impiden la recuperación de la industria argentina
La debilidad de la demanda interna es el factor que más limita la producción de los industriales, según la encuesta a empresarios que realiza habitualmente el INDEC. A esto se le suma la competencia de las importaciones en muchas actividades, el aumento en los costos y un nivel de crédito en pesos que ya no permite financiar la compra de bienes durables como ocurrió, por ejemplo, entre fines de 2024 y principios de 2025.
"Tocar un piso bajo no significa recuperarse: con este nivel de actividad, la industria seguirá perdiendo alrededor de 3.000 empleos directos por mes y entre 150 y 250 empresas por mes. Sin desinflación y con tasas de interés para préstamos personales y tarjetas de crédito cercanas al 70%, el consumo, en especial el de bienes durables, difícilmente traccione la recuperación industrial", señaló al respecto la consultora I+D, conducida por el exdirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Coatz.
Desde I+D volvieron a recalcar, además, que los precios industriales vienen aumentando por debajo de los costos de las empresas. Mientras los primeros subieron 15,7% en los primeros nueve meses de 2026, los servicios treparon 30,2%, destacándose un salto del 54,5% en la energía eléctrica.
"La apreciación cambiaria encarece esos costos en dólares y deteriora la competitividad, mientras la demanda débil limita el margen para trasladarlos a precios. La caída del real tras las elecciones en Brasil agrava el cuadro: abarata la competencia brasileña sumando presión importadora en sectores industriales ya afectados a nivel local. A esto se suma la energía, que se sostiene cara en el mundo: el Brent ronda u$s112 por barril, casi el doble que a comienzos de 2026", profundizó la entidad.
A los problemas mencionados, el informe en cuestión advirtió sobre el drama del contrabando y la subfacturación, que perjudica a las empresas formales frente la competencia en el mercado informal. "El fenómeno tiene escala. Según MAP LATAM, en 15 sectores relevados entre 10% y 83% del mercado es contrabando o importación subfacturada, y se dejan de generar 11.300 empleos formales: casi cuatro meses de destrucción de empleo industrial al ritmo actual", detallaron.
En cuanto a las medidas anunciadas esta semana por el Gobierno, orientadas a aliviar los problemas de deuda, ampliar planes de pago y facilitar el financiamiento, señalaron que van en la dirección correcta, aunque su alcance todavía es acotado para revertir todo el deterioro acumulado.
Algo parecido expresaron en la consultora LCG. "Consideramos que las últimas medidas anunciadas en la UIA para las pymes y el direccionamiento del crédito hacia la demanda del sector automotor van en la dirección correcta. Sin embargo, difícilmente resulten suficientes para revertir la dinámica de debilidad que atraviesa la actividad industrial. Tanto una demanda interna deprimida, como la mayor competencia de las importaciones y la inflación en dólares continuarán actuando como lastres", aseveraron.
Las medidas del Poder Ejecutivo se suman a las rondas de negocios planificadas en torno al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), que buscan conectar a los grandes proyectos con potenciales proveedores a lo largo y ancho del país. De manera implícita, esto refleja cierta preocupación en Casa Rosada por la falta de "derrame" de los sectores más dinámicos hacia el resto del entramado productivo, con sus consecuencias negativas en materia de empleo.





