4 de abril 2025 - 12:52

¿Por qué Donald Trump dejó a Rusia fuera de los nuevos aranceles?

El gigante comandado por Putin fue uno de los pocos países a los que EEUU no le aplicará aranceles. La explicación de la Casa Blanca.

La decisión de excluir a Moscú cobra relevancia en el contexto de las recientes amenazas de Trump de imponer gravámenes a los compradores de petróleo ruso si Vladimir Putin no accede a negociar un alto al fuego en Ucrania.

La decisión de excluir a Moscú cobra relevancia en el contexto de las recientes amenazas de Trump de imponer gravámenes a los compradores de petróleo ruso si Vladimir Putin no accede a negociar un alto al fuego en Ucrania.

Mientras Donald Trump endurece su guerra comercial con nuevos aranceles a decenas de países, una gran ausente en la lista de sancionados es Rusia. Aunque la Casa Blanca argumenta que las sanciones existentes ya han reducido drásticamente el comercio bilateral, la decisión genera dudas sobre sus verdaderas motivaciones.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, justificó la medida afirmando que el intercambio comercial entre Estados Unidos y Rusia “prácticamente se ha detenido” desde las sanciones impuestas por la invasión a Ucrania en 2022. Sin embargo, según datos oficiales, en 2024 Rusia exportó bienes por unos u$s3.000 millones a EE.UU., incluyendo fertilizantes y platino, lo que la coloca por encima de otros países que sí fueron alcanzados por los aranceles, como Laos y Fiyi.

La decisión de excluir a Moscú cobra relevancia en el contexto de las recientes amenazas de Trump de imponer gravámenes a los compradores de petróleo ruso si Vladimir Putin no accede a negociar un alto al fuego en Ucrania. Analistas interpretan que el expresidente podría estar reteniendo sanciones como moneda de cambio en su estrategia diplomática.

“Esto parece una decisión política. Trump no quiere escalar el conflicto mientras duren sus conversaciones con Putin”, analizó Alexandra Prokopenko, exfuncionaria del Banco Central ruso y miembro del Centro Carnegie Rusia Eurasia en Berlín.

Otro factor clave podría ser la composición de las exportaciones rusas. Rusia es el tercer mayor proveedor de fertilizantes de EEUU, y su volumen de envíos ha crecido en el último año. Con Trump buscando blindar a los agricultores estadounidenses de los efectos de sus guerras comerciales, mantener estable el costo de insumos estratégicos como los fertilizantes podría ser parte de su estrategia.

La lógica comercial tampoco cuadra con la política arancelaria aplicada a otros países. Trump fijó un impuesto del 10% a las importaciones desde Irán, una tasa inferior a la impuesta a Israel, uno de los aliados históricos de EE.UU. Esto refuerza la idea de que el republicano está utilizando los aranceles como una herramienta de presión diplomática, y no sólo como un mecanismo de protección económica.

Mientras el comercio global se reacomoda ante las nuevas reglas impuestas por Trump, la excepción rusa sigue despertando interrogantes. ¿Se trata de una jugada estratégica para futuras negociaciones o de una decisión motivada por intereses comerciales internos? Lo cierto es que, por ahora, el Kremlin esquiva un nuevo golpe económico en un contexto de tensiones crecientes con Occidente.

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