El día de hoy el mundo del cine y el espectáculo en general amaneció con la triste noticia de la muerte de Gene Hackman. El actor de 95 años fue encontrado sin vida junto a su esposa Betsy Arakawa y su perro en su casa de Santa Fe, Nuevo México. Las causas de la muerte aun no se han determinado.
El viaje de Gene Hackman: de comenzar actuar a los 30 años a ser una leyenda de Hollywood
Participó en más de 80 películas a lo largo su carrera, estaba retirado de la actuación desde el 2004.
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Un repaso por la extensa carrera de Gene Hackman.
Aunque suene a trillado en muchos casos, la vida de Gene Hackman realmente es una vida de película. A los 16 años y tras mentir sobre su edad, sirvió cuatro años en la Marina de los Estados Unidos, tras eso desempeñó diversos trabajos en la ciudad de Nueva York. Pero no fue hasta principios de los años sesenta, cuando ya tenía 30 años, que sintió el llamado de su verdadera vocación y comenzó a estudiar arte dramático en la escuela de interpretación Pasadena Playhouse de Los Ángeles.
Los frutos de su carrera están a la vista: fue el ganador de dos premios Oscar por sus icónicos personajes en The French Connection y Unforgiven y fue uno de los intérpretes más versátiles y populares de su generación.
Gene Hackman y su vocación tardía
Eugene Allen Hackman nació en San Bernardino, California, el 30 de enero de 1930. A los 16 años, mintiendo sobre su edad, se alistó en los Marines, donde sirvió como operador de radio en China, Hawái y Japón. Posteriormente vivió en Nueva York, donde realizó varios trabajos de poca importancia. Se fue a Illinois para estudiar periodismo en la universidad, aprovechando la ayuda para los estudios que prestaba el Gobierno a los antiguos militares. Posteriormente estudió en la School of Radio Technique de Nueva York, lo que le facilitó trabajar en emisoras de radio de Florida e Illinois.
Después de haber cumplido 30 años, Hackman decidió ser actor e ingresó en la escuela de interpretación Pasadena Playhouse en Los Ángeles. Fue allí donde forjó amistad con otra promesa de la actuación, Dustin Hoffman. Hizo algún trabajo en televisión en series como FBI o Los invasores, y debutó en el cine con un pequeño papel en el filme de gánsteres Mad Dog Coll (1961), de Burt Balaban, en el que ni siquiera aparecía su nombre en los títulos de crédito.
Después de algún tiempo, y tras la muerte accidental de su madre en un incendio en 1962, volvió a Nueva York, donde estudió con George Morrison y actuó en varios teatros de poco relieve, hasta que en 1964 recibió su primera oferta para actuar en un teatro de Broadway, la zona teatral más prestigiosa de Nueva York. El éxito que cosechó le abrió las puertas del cine.
El salto a la fama y una prolífica carrera
En 1967, Warren Beatty (con quién había trabajado anteriormente en la película Lilith) lo recomendó para el papel del hermano de Clyde Barrow en Bonnie y Clyde, dirigida por Arthur Penn, de la que Beatty era protagonista y productor. Su convincente interpretación de Buck Barrow (en especial, la escalofriante escena de su muerte), convenció a la crítica, y Hackman obtuvo su primera candidatura al Oscar como Mejor actor de reparto.
Entre finales de los años sesenta y principios de los setenta su nombre se hizo habitual en grandes películas del considerado "Nuevo Hollywood". Trabajó con Robert Redford en la película El descenso de la muerte (1969). Fue candidato una vez más como mejor actor de reparto, en la película I Never Sang for My Father (1970), de Gilbert Cates, con Melvyn Douglas y Estelle Parsons. Sin embargo, fue su papel como el detective Jimmy "Popeye" Doyle en The French Connection (1971) el que consolidó su estatus como una estrella de Hollywood. Esta actuación le valió su primer Oscar al Mejor Actor.
En 1972 también protagonizó la estupenda La aventura del Poseidón de Ronald Neame, su papel como el reverendo Frank Scott es uno de los más recordados, y uno más en el que un hombre común se enfrenta a desafíos formidables sin perder jamás su condición humana, siendo siempre creíble. En 1974 Francis Ford Coppola lo convocó para magistral The Conversation, allí interpretó a un especialista de radio y de sonido, un personaje en el que pudo volcar mucho de su experiencia personal.
En los siguientes años, Gene Hackman no paró de trabajar. En 1978 fue el archienemigo de Superman, Lex Luthor. Papel que repitió en 1980 y 1987 en Superman II y Superman IV, respectivamente. Participó en películas como Under Fire (1983), Hoosiers (1986), No Way Out (1987) o Mississippi Burning (1988), película dirigida por Alan Parker sobre los derechos civiles en el sur de Estados Unidos que le permitió estar entre los nominados a los premios Oscar pero sobre todo poner en agenda un tema que en ese momento no estaba: el racismo sufrido por los afrodescendientes. Hackman no ganó la estatuilla, pero en 1992 tuvo la revancha cuando la alzó como mejor actor de reparto por Unforgiven, el western de Clint Eastwood.
"La estrella que no quería ser estrella"
Hackman participó en 80 películas tanto que se ganó el mote de “el actor más trabajador de la industria”. Podía pasar de un drama militar y patriótico, a un filme de intriga y luego brillar en una comedia porque como lo definió Eastwood -que algo de actores sabe- “Hackman siempre es bueno, incluso si la película no lo es”.
Más allá de la cantidad de películas en las que actuó, le dijo que no a Steven Spielberg cuando lo convocó para Tiburón, no aceptó ser Randle McMurphy en Atrapado sin salida, papel que tomó Jack Nicholson, ni encarnar a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes. También fue candidato a interpretar al abogado Tom Hagen en El padrino, de Francis Ford Coppola, papel que finalmente acabó interpretando Robert Duvall.
Si al actor le preguntaban el secreto de su oficio, para él su éxito radicaba en que “tengo el aspecto de un tipo normal. Lo que intento es poner lo máximo en mis personajes, tanto lo malo como lo bueno, jugar con lo que sea pertinente. Y actuar siempre llevado por la angustia, con esa certeza de que no voy a ser suficientemente bueno”.
A pesar de ser considerado una estrella nunca quiso serlo: “Si me convierto en una estrella, perderé contacto con los tipos normales que se me da bien interpretar” solía explicar. Muchas veces prefirió los roles secundarios a los protagónicos. “Es mucho más divertido interpretar esos papeles. Tenés más elementos con los que jugar, podés pretender ser bueno y ser realmente malo, podés dar un mayor conflicto emocional y creo que esa es la base de cualquier drama”, sostenía.
El retiro y los últimos años de Gene Hackman
Tras la década de los noventa, apareció en varias películas más, como Bajo sospecha (2000), The Replacements (2000), Heist (2001), The Royal Tenenbaums (2001), Tras la línea enemiga (2001), Runaway Jury (2003), Bienvenido a Mooseport (2004) la cual fue su última película. En 2004 anunció, en una entrevista con Larry King, que se retiraba de la actuación para dedicarse a la pintura y la escritura “valorando la libertad del oficio literario”.
Su retiro causó sorpresa, desde los 65 años anunciaba que se jubilaría y a los 70 años aseguraba que si bien disfrutaba de su trabajo “el negocio me gusta cada vez menos porque hay mucha tensión y siempre hay en juego tanto dinero que interfiere con el trabajo. Estoy un poco cansado de Hollywood pero la actuación me encanta”.
Respecto a su vida privada Gene Hackman se casó en dos ocasiones. Su primer matrimonio, con Fay Maltese, duró 30 años (desde 1956 hasta 1986) y terminó en divorcio, y de este unión nacieron tres hijos: Christopher Allen, Elizabeth Jean y Leslie Anne. En 1991 contrajo matrimonio con la pianista de origen japonés Betsy Arakawa, con quien vivió en Los Ángeles y luego en Santa Fe (Nuevo México). Tristemente hoy Hackman es noticia al haber sido encontrado sin vida junto a Betsy y su perro en su residencia.
El impacto cultural de Hackman a través de su estilo de actuación, caracterizado por una mezcla de dureza y vulnerabilidad, influyó en generaciones de actores y cineastas. Su capacidad para conectar con el público a través de sus personajes lo convirtió en una figura querida y admirada en todo el mundo que sin dudas será recordado cómo uno de los grandes de la actuación.
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