En su carta anual a los inversores, el CEO del mayor fondo de inversiones del mundo (BlackRock), Larry Fink, ofreció consejos sobre las carteras de inversión saliendo de la tradicional receta de 60/40 de acciones y bonos, por un mix de 50% de acciones, un 30% de bonos y un 20% de activos privados.
Mercados: los consejos de BlackRock que podrían no ser tan oportunos
En su carta anual a los inversores, Larry Fink ofreció consejos por fuera de los tradicionales. En ese sentido, focalizó sobre los bautizados como "activos privados".
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¿A qué se refirió? También conocidos como alternativos, los activos privados son diferentes de los activos que cotizan en bolsa, como acciones y bonos, esta categoría incluye capital privado, fondos de cobertura, crédito privado y bienes raíces, es decir, cualquier activo que no se negocie en una bolsa pública.
“Los activos que definirán el futuro (centros de datos, puertos, redes eléctricas, las empresas privadas de más rápido crecimiento del mundo) no están disponibles para la mayoría de los inversores”, afirmó Fink y agregó que “están en mercados privados, encerrados tras altos muros, con puertas que solo se abren para los participantes más ricos o más grandes del mercado”. Tradicionalmente, los activos privados solo han estado disponibles para inversores institucionales y de alto patrimonio, señala Mark Hulbert de MarketWatch.
El estudio que contradice a BlackRock
Lo curioso, o más bien oportuno, es que el consejo de Fink coincidió con un nuevo estudio circulado recientemente por la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU (NBER) sobre los retornos de las inversiones de capital privado. El estudio del NBER halló una relación inversa entre el tamaño de los fondos de capital privado y su rendimiento en el cual los autores concluyen que: los fondos más grandes realizan operaciones más grandes, que tienen peores resultados.
Según Hulbert, este estudio destacó el desafío que enfrentan los inversores al intentar poner en práctica el consejo de Fink ya que, por un lado, es probable que los fondos de activos alternativos con un historial impresionante a largo plazo hayan alcanzado un tamaño tal que su rendimiento posterior será, en el mejor de los casos, mediocre. Entonces, la alternativa es invertir en fondos más pequeños y de menor trayectoria, que por definición tendrán una trayectoria más corta.
Determinar cuáles de estos fondos más jóvenes y pequeños merecen la pena no es fácil; incluso investigando para encontrar estos fondos relativamente desconocidos, no tendrá forma de determinar si serán de los pocos que generan rentabilidades excepcionales, señala Hulbert. Por ende, es difícil imaginar cómo BlackRock podrá sortear este dilema, ya que se esfuerza por brindar a los inversores individuales acceso a activos privados.
A medida que la firma atraiga más activos a los diversos vehículos de inversión privada que crea, tendrá que centrarse en operaciones cada vez más grandes. Por ejemplo, tomando el rendimiento histórico de los diversos fondos de BlackRock centrados en activos privados se ve que el UCITS de capital privado cotizado iShares de la firma, que se vende a inversores europeos, generó una rentabilidad anualizada del 12% en dólares a 10 años hasta fines del 2024, en comparación con el 13,1% del S&P 500.
También a la zaga del S&P 500 se encuentra el BlackRock Private Investments Fund, disponible en EE.UU. solo para inversores institucionales. No tiene una trayectoria tan larga como el fondo UCITS europeo, pero en los tres años hasta 2024, generó una rentabilidad anualizada del 6,8%, frente al 8,9% del S&P 500.
Quedar por detrás del S&P 500 no tiene por qué ser un defecto fatal. Si una inversión de capital privado está suficientemente descorrelacionada con el mercado de valores estadounidense, por ejemplo, su rentabilidad inferior a la del mercado puede desempeñar un papel crucial en una cartera diversificada que supere al S&P 500 en términos ajustados al riesgo. Sin embargo, señala el analista de MarketWatch, en este caso no está claro que este requisito se cumpla.
El coeficiente de correlación entre el S&P 500 y el fondo UCITS europeo de BlackRock durante la última década, por ejemplo, es del 96%, casi 1:1. Sin embargo, durante la última década, el fondo ha sido un 52% más volátil que el S&P 500.
Al respecto, un estudio de 2023 publicado en la Revista de Estudios Financieros (“Competencia por la atención en el espacio ETF” de Itzhak Ben-David, Byungwook Kim, Francesco Franzoni y Rabih Moussawi). sugirió que BlackRock podría tener un motivo adicional para invertir con fuerza en activos privados: el interés en las inversiones alternativas ha crecido notablemente en los últimos años, y la firma tendría el incentivo de aprovechar este mayor interés lanzando nuevos productos con comisiones mucho más altas.
Según Hulbert, Ben-David argumentó que el ciclo de fluctuaciones del sentimiento de los inversores es crucial para entender cuándo empresas de inversión como BlackRock lanzan productos con un enfoque limitado y más caros. Durante la fase alcista de ese ciclo, por ejemplo, la confianza de los inversores se basa en las buenas noticias y se vuelve más optimista a medida que el pasado reciente se extrapola al futuro indefinido antes de alcanzar su máximo auge. Es entonces cuando los proveedores de fondos cotizados (ETF) suelen lanzar sus ETF especializados al mercado, señaló Ben-David, justo antes de que comience la fase bajista del ciclo de confianza, relata Hulbert.
En consonancia con esta posibilidad, continuó, está el creciente interés reciente en los activos privados. La tendencia en los últimos 15 años ha sido al alza constante, y en los últimos años este ritmo se ha acelerado. Al priorizar los mercados privados, BlackRock podría ser más un seguidor que un líder.
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