Israel celebra este martes elecciones legislativas que definirán la composición de la próxima Knéset, el Parlamento de 120 bancas, y abrirán una nueva disputa por el poder del primer ministro Benjamin Netanyahu. La votación es la primera elección nacional desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las posteriores guerras en Gaza, Líbano e Irán, en un contexto de fuerte polarización interna y creciente aislamiento internacional.
Israel define su futuro: Benjamin Netanyahu se juega la continuidad en unas elecciones decisivas
Unos 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para votar este martes. Las encuestas anticipan una elección fragmentada, sin mayorías claras, en la que la oposición busca desplazar al primer ministro tras la guerra en Gaza y la crisis política y de seguridad.
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Israel define: Benjamin Netanyahu se juega la continuidad en elecciones legislativas decisivas este martes 27 de octubre.
La contienda enfrenta al Likud, el partido de derecha que conduce Netanyahu, con un conjunto de fuerzas opositoras de centro, izquierda y derecha que buscan poner fin a su prolongada permanencia en el poder. Entre sus principales competidores aparecen el exjefe militar Gadi Eisenkot, líder de Yashar; el ex primer ministro Naftali Bennett, aliado con Yair Lapid en la lista Juntos; el exministro de Defensa Avigdor Lieberman y el dirigente Yair Golan, al frente de Los Demócratas.
En el oficialismo, Netanyahu depende de una alianza con partidos de ultraderecha y sectores ultraortodoxos, entre ellos Poder Judío, de Itamar Ben-Gvir; el Partido Sionista Religioso, de Bezalel Smotrich; Shas y Judaísmo Unido de la Torá. La elección también tendrá como actores relevantes a las listas de mayoría árabe Ra’am y la Lista Conjunta, que podrían resultar decisivas para definir las negociaciones posteriores, aunque los principales dirigentes de los bloques judíos han descartado por ahora incorporarlas a una coalición de gobierno.
La participación electoral en Israel alcanza niveles récord
La participación electoral en Israel alcanzó cifras históricas durante la jornada. Según informó la Comisión Electoral Central, a las 16, hora local, ya votó el 55,7% del padrón. Se trata del nivel más alto registrado para ese momento desde que comenzaron a recopilarse estos datos, en 1973. Más de siete millones de ciudadanos están habilitados para votar y decenas de miles de israelíes que viven en el extranjero regresaron al país para participar de la elección.
Las primeras cifras de la jornada ya mostraban una concurrencia superior a la de los comicios anteriores. A las 10, la participación había llegado al 16,7%, por encima del 15,9% registrado en 2022 para el mismo horario. En ese momento, alrededor de 1,2 millones de personas ya habían emitido su sufragio.
Por otro lado, varios partidos denunciaron supuestas irregularidades en los centros electorales. El partido Yashar, de Gadi Eisenkot, presentó una queja formal por nueve incidentes relacionados con boletas faltantes, dañadas o colocadas de manera incorrecta en las cabinas. La formación planteó la posibilidad de un intento de sabotaje deliberado. Sin embargo, las autoridades electorales señalaron que los reportes recibidos eran inferiores a los registrados en elecciones anteriores.
La Policía también informó sobre la detención de tres sospechosos en el sur del país por un presunto intento de soborno electoral vinculado a un partido de mayoría árabe. Según las autoridades, los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los implicados, antes de que llegaran a los centros de votación. El caso continúa bajo investigación y fue descrito por las autoridades electorales como un episodio aislado.
La participación también cobró relevancia entre las comunidades árabes israelíes. El líder de Ra’am, Mansour Abbas, afirmó que el voto de su sector podría modificar el escenario político y expresó su expectativa de que la concurrencia en esas comunidades superara el 70%.
Cómo se vota en Israel
En Israel, los ciudadanos no eligen directamente al primer ministro, sino que votan por una lista partidaria que compite por las 120 bancas de la Knéset. Los escaños se distribuyen de manera proporcional a los votos obtenidos a nivel nacional. Para ingresar al Parlamento, cada lista debe superar el piso electoral del 3,25%: las fuerzas que no alcanzan ese porcentaje quedan afuera del reparto de bancas.
La votación está prevista entre las 7 y las 22, hora local, y quienes permanezcan en la fila al momento del cierre podrán emitir su sufragio. Unos 7,3 millones de ciudadanos israelíes están habilitados para participar. La jornada electoral es feriado nacional y la elección definirá la conformación del Parlamento para un nuevo período de cuatro años.
El resultado de las urnas no determinará automáticamente quién gobernará. Para formar un Ejecutivo se necesita reunir el respaldo de al menos 61 de los 120 diputados, por lo que las fuerzas políticas deberán negociar alianzas después de conocerse el escrutinio. El presidente de Israel encarga a un legislador la tarea de formar gobierno, que dispone de 28 días para lograrlo, con una posible prórroga de hasta 14 días. Si las negociaciones fracasan, el país podría verse obligado a convocar nuevas elecciones.
Qué dicen las últimas encuestas
Las últimas encuestas publicadas antes de la veda muestran un escenario sin mayorías garantizadas. Un sondeo de la cadena Channel 13 proyectó 54 bancas para el bloque opositor y 50 para los partidos aliados de Netanyahu, mientras que las listas árabes reunirían otras 16. En esa medición, Yashar, de Eisenkot, obtendría 22 escaños, por delante del Likud, con 19; Juntos, la alianza de Bennett y Lapid, sumaría 14, y Los Demócratas, 10.
Otra encuesta difundida por Channel 12 estimó 56 bancas para el bloque opositor, 50 para la coalición oficialista y 14 para las listas árabes. En ambos casos, ninguna de las principales fuerzas alcanzaría por sí sola la mayoría absoluta y el resultado dependerá de la distribución de los escaños entre los partidos más pequeños y de las posibilidades de cerrar acuerdos después de los comicios.
El principal desafío para Netanyahu será retener el respaldo de sus socios de derecha y religiosos en medio de las críticas por la respuesta de su gobierno a los ataques del 7 de octubre, la conducción de las guerras posteriores y las diferencias sobre las exenciones al servicio militar para estudiantes ultraortodoxos. El primer ministro también enfrenta un juicio por corrupción, cargos que rechaza, mientras sus adversarios buscan capitalizar el desgaste de su gestión.
Del lado opositor, Gadi Eisenkot aparece como uno de los principales protagonistas de la disputa. El exjefe del Estado Mayor construyó su campaña alrededor de la seguridad, la integridad institucional y la necesidad de superar la crisis política. Bennett y Lapid, por su parte, intentan consolidar una alternativa que reúna a sectores ideológicamente distintos, mientras Lieberman y Golan buscan ampliar su representación parlamentaria.
La incógnita central será si las fuerzas contrarias a Netanyahu logran transformar su ventaja potencial en escaños en una mayoría parlamentaria efectiva. Aunque las encuestas muestran que el bloque opositor podría superar al oficialismo, las diferencias internas y el rechazo de algunos dirigentes a pactar con las listas árabes dificultan la formación de un gobierno alternativo. La elección podría definir no solo la continuidad de Netanyahu, sino también el rumbo político y de seguridad de Israel en una etapa marcada por las consecuencias de la guerra y la discusión sobre el futuro del país.
Así fue el voto de Benjamín Netanyahu
Netanyahu, votó este martes en Jerusalén junto a su esposa, Sara. A su llegada, el líder del Likud llamó a los ciudadanos a participar de los comicios, en los que enfrenta a una oposición de distintos sectores.
"¡Vayan a votar!", insistió Netanyahu en hebreo, según un comunicado difundido por su oficina. La jornada electoral se desarrolla en un contexto marcado por las consecuencias de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las posteriores ofensivas militares israelíes en Gaza, Líbano e Irán.
Según los datos de la Comisión Electoral Central de Israel, la participación alcanzó el 31,5% al mediodía. La cifra representa el registro más alto para ese horario desde 1977 y supera en tres puntos porcentuales el nivel de los comicios de 2022.
Durante la jornada, Netanyahu difundió un mensaje en video en el que acusó a la izquierda y a los partidos árabes de intentar "robar las elecciones". Sus declaraciones se conocieron después de que la Policía detuviera a tres sospechosos en el Néguev, en el sur del país, por presuntamente intentar comprar votos para el partido islamista Raam.
"Mirad, estáis advertidos. Los índices de participación en el sector árabe del sur, sin ir más lejos, son más altos que en el sector judío. Tenéis que salir a votar", afirmó el primer ministro, que también pidió que "nadie se quede en casa".
El líder israelí presentó los comicios como una disputa por el rumbo político e institucional del país y defendió la continuidad de un gobierno encabezado por su partido junto a sus aliados.
"Lo que está en juego, lo que está en la balanza, es la preservación de nuestro Estado judío: un gobierno de derechas fuerte liderado por el Likud junto con todos nuestros socios, o un gobierno de izquierdas, con partidos árabes, que acabará con el Estado de Israel", sostuvo.
Cuándo se conocerán los resultados de las elecciones en Israel
Los centros de votación cerrarán este martes a las 22, hora local (17:00 hora Argentina). Poco después, las tres principales cadenas de televisión israelíes publicarán encuestas a boca de urna con estimaciones sobre la distribución de los escaños entre los partidos que compiten en los comicios.
Estos relevamientos ofrecerán una primera aproximación al resultado electoral, aunque sus proyecciones pueden diferir de los datos oficiales. El escrutinio definitivo se conocerá durante los días posteriores a la votación y permitirá establecer con mayor precisión cómo quedará conformada la Knéset, el Parlamento israelí.
Sin embargo, conocer el reparto de bancas no significará necesariamente saber quién será el próximo primer ministro. Como ningún bloque tiene asegurados los 61 escaños necesarios para gobernar, la definición dependerá de las negociaciones entre los partidos y de su capacidad para construir una coalición mayoritaria.





