5 de abril 2025 - 13:27

Ideal para músicos: el extraño invento que revolucionó a los pianistas en el siglo XIX y conquistó a la reina Isabel II

Utilizado hasta la primera década del siglo XX, este aparato fue creado por el francés Casimiro Martín.

Así funcionaba un inusual aparato musical del siglo XIX.

Así funcionaba un inusual aparato musical del siglo XIX.

Uno podría pensar que, a diferencia de disciplinas deportivas, el arte no requiere de una preparación física previa. Sin embargo, Casimiro Martín no creía lo mismo, e inventó un aparato llamado quirogimnasio.

Esta inusual creación llegó a tener una gran popularidad, sobre todo en los monarcas de la época. Sin embargo, fue dejado de lado con el paso del tiempo, y hoy se puede observar en lugares como la Real Biblioteca del Palacio Real de Patrimonio Nacional.

El aparato más reconocido fue el que el Martín le regaló a la reina Isabel II, que ocupó el trono entre 1833 y 1868. Ese había sido construido con materiales nobles: madera de ébano y caoba, cuero teñido de color rojo, elementos de carey, marfil y metal dorado, más el nombre de la monarca con pomo de marfil como sello.

El quirogimnasio: el peculiar aparato para calentar los dedos antes de tocar el piano

En una época en la que había infinidad de inventos, la música no se quedó atrás. El objetivo de Martín era que los pianistas pudiesen calentar y estirar sus manos antes de tocar.

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El dispositivo tenía una forma rectangular y un tamaño considerable. En él estaban distribuidos nueve aparatos de menor tamaño que permitían, de diferente forma, fortalecer las falanges y adquirir agilidad y fuerza en los dedos que debían recorrer posteriormente las teclas de los pianos.

Por qué este invento cayó en el olvido tras ser un éxito entre músicos y monarcas

Su uso no parecía nada sencillo. La Real Biblioteca del Palacio Real conserva una primera edición del manual de instrucciones de uso titulado Méthode de Chirogymnaste ou gymnase des doigts, la cual contaba con múltiples indicaciones.

Su complejidad parece haber sido el factor que determinó su olvido, ya que si bien tuvo por unos años alta demanda por parte de pianistas y compositores, para la primera década del siglo XX su éxito ya se había desvanecido.

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