3 de abril 2025 - 23:28

El Senado le asesta una derrota al Gobierno: pérdida de aliados, rechazo a las formas y el limbo de García-Mansilla

No prosperaron los intentos del Gobierno por voltear la sesión. Macri exhibió poder de daño y votó junto con el peronismo. Más tensión con Victoria Villarruel. Los riesgos a los que se expone García-Mansilla si se atrinchera en su cargo.

La Cámara alta le dio un nuevo revés al Gobierno nacional. 

La Cámara alta le dio un nuevo revés al Gobierno nacional. 

Mariano Fuchila

La sesión en el Senado que volteó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar la Corte Suprema, fue una derrota cabal para el Gobierno, que los había propuesto en 2024 y luego se embarcó en un desafío a las formas al nombrarlos por decreto en comisión. Ahora, Lijo quedó out, mientras que para García-Mansilla se abre un abanico de posibilidades, ya que juró como integrante del tribunal “en comisión” y hay distintas versiones (y opciones políticas) sobre su continuidad en el cargo.

El tropezón para la Casa Rosada comenzó a vislumbrarse por los intentos perentorios por hacer caer la sesión, cuando el rechazo a los pliegos ya era prácticamente un hecho. Más allá de las piruetas del Gobierno por dar vuelta la fórmula y acusar a la oposición de representar “una amenaza para la democracia”, lo cierto es que el Senado le puso un freno, principalmente, al atropello institucional del Gobierno por haber nombrado a los jueces por decreto para integrar el máximo tribunal. Así, la sesión por los pliegos se suma a la saga de traspiés en cadena que se inició con el discurso de Davos y se acentuó con el caso $LIBRA.

La derrota se nutre de otros factores: los nuevos tironeos con Victoria Villarruel y el PRO de Mauricio Macri desairando a Milei, dando quórum con el peronismo, en medio de la feroz campaña electoral en la Ciudad y los cuestionamientos cruzados. La vice no presidió la sesión por estar en reemplazo del Presidente, de viaje en los Estados Unidos para conseguir la foto con Donald Trump. Pero tuvo tiempo de despegarse de la derrota, mientras desde el Gobierno deslizaban comentarios a través de las redes sociales sobre un supuesto juego de Villarruel en las sombras para empujar a ambos jueces por el barranco. Otro capítulo de la interna más profunda de La Libertad Avanza.

En tanto, Mauricio Macri no dudó en plegarse al kirchnerismo para habilitar la sesión que exhibió la falta de acuerdos del Gobierno para nombrar los jueces, un requisito clave y un resguardo que, justamente, convalida el sistema democrático. Macri volvió a probar que conserva, sobre todo, poder de daño, aun en momentos de debilidad de su partido. Así, es un riesgo para el Gobierno que “votar con el kirchnerismo” deje de ser una afrenta, no solo para la visión de los amarillos, sino también para los radicales, que aportaron votos a la causa. Inclusive, se dio una curiosidad: el correntino Eduardo Vischi, quien en la semana circuló por la Casa Rosada para escuchar propuestas del Gobierno, firmó el pliego de Lijo pero en la sesión lo rechazó. En contraposición, Unión por la Patria aportó nueve votos a favor de este juez, incluidos los de algunos exgobernadores, como el tucumano Juan Manzur o el sanjuanino Sergio Uñac.

En una sola jugada, por su cerrazón a negociar e imponer condiciones, Javier Milei logró ponerse en contra a aliados hasta acá centrales para la gobernabilidad, como el PRO, erosionar su relación con la Justicia y regalarle una victoria a Cristina Kirchner, en momentos en que está en juego el futuro de su condena en la causa Vialidad. Lo intuye el Gobierno cuando en el comunicado asegura que los senadores "optaron por priorizar la preocupación por sus causas judiciales y las de sus dirigentes".

Un limbo con riesgos

Ahora, la situación es también endeble para todas las nominaciones judiciales que planteaba el Gobierno y que requieren acuerdos del Senado. Al tiempo que la Casa Rosada dañó su relación con Lijo.

No obstante, quien quedó en una suerte de limbo es García-Mansilla, quien ya juró como miembro de la Corte. Hay una parte de la biblioteca que señala que puede mantenerse en el cargo hasta, al menos, el fin de este periodo de sesiones ordinarias. Y otra parte que indica que su tiempo expiró con la caída de los pliegos. En el medio, a través de una cautelar, el juez de La Plata Alejo Ramos Padilla le agregó presión, al ordenarle que se abstenga a partir de ahora de tomar decisiones.

En paralelo, el entorno de García-Mansilla deslizó que este viernes el académico presentará un pedido a los otros jueces de la Corte para que opinen sobre su situación.

En los hechos, la decisión del Senado despeja el camino en la causa que tenía Ramos Padilla, que instantáneamente ordenó via cautelar que este juez se abstenga de intervenir en más causas en la Corte. El Gobierno (y García-Mansilla) tratará de hacer valer el decreto por el cual fue nombrado en comisión, hasta el inicio del siguiente periodo legislativo, o al menos hasta el fin de noviembre, cuando termina el actual de sesiones ordinarias.

El juez comisionado se arriesga un doble revés: que el juez federal de La Plata declare inconstitucional el decreto o, más brutalmente, que sean sus pares del máximo tribunal quienes le pidan que abandone el edificio por la puerta de Talcahuano 550.

García-Mansilla, mientras el Senado discutía su pliego, firmó unas cincuenta sentencias. Otra curiosidad: García-Mansilla obtuvo los dos tercios de la Cámara alta, pero en contra en vez de a favor. Con lo cual, su reloj de arena se dio vuelta.

Hay otra salvedad, cuando García-Mansilla firmó el rechazo de la licencia de Ariel Lijo al juzgado federal (un punto clave que le impidió a este último asumir y quedar a la espera del Congreso), también suscribió el último párrafo de la acordada que señalaba que los jueces de la Corte hacían expresa salvedad de la validez o no del decreto. En sí, estaba firmando su propia dimisión.

O bien el caso recorre todo el espinel judicial hasta llegar a la Corte u opta por una salida menos desgastante para su propia integridad. Lo cierto es que a partir de ahora si García-Mansilla desoye lo ordenado por Ramos Padilla, y con el pliego caído en el Senado, cualquier cosa que firme integrando una mayoría será susceptible de ser impugnado, lo que le crea un problema a la Corte.

Como ya mencionó Ámbito, es un solo decreto que nombró a los dos jueces, hecho que difiere de lo realizado por Mauricio Macri en su momento. Si García-Mansilla busca atrincherarse, el problema pasa a ser institucional, algo para lo cual el Senado demostró tener un reflejo de corrección.

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