El presidente Luis Lacalle Pou asumió su mandato el 1º de marzo de 2020 con una inflación del 8,32% y días después sobrevino la pandemia de Covid-19, que impulsó el IPC hasta cifras superiores al 11%, de manera que la baja del indicador, que lleva 20 meses debajo del 6%, puede ser considerado uno de los grandes activos de su gestión.
¿Cómo le fue al dólar, la inflación y las tasas durante el gobierno de Luis Lacalle Pou?
Tras un arranque turbulento, el IPC finalizó en el rango meta, mientras que el tipo de cambio no estuvo exento de altibajos en el último quinquenio.
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La inflación interanual registró una leve baja en enero y cerró a 5,05%
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El dólar sigue en caída libre y se acerca a la franja de los $ 41
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Los vaivenes del dólar y una inflación a la baja fueron dos ejes del gobierno de Luis Lacalle Pou.
En tanto, Lacalle Pou recibió el dólar apenas por encima de los 39 pesos, aunque en plena tendencia alcista desde valores inferiores a los 38 pesos. En una gestión con momentos de volatilidad y otros de un tipo de cambio “planchado”, el mandatario se despedirá con la divisa estadounidense en torno a los 42 pesos, aunque mucha agua corrió debajo del puente.
A la par, uno de los ejes de la gestión del Banco Central del Uruguay (BCU) fue la decisión de adoptar a la tasa de interés como instrumento de política monetaria, con un debut en setiembre de 2020 en el 4,5%, en sintonía con el objetivo trazado de inflación.
La baja de la inflación, el gran activo de la gestión
El manejo de la inflación será recordado como uno de los grandes activos de la gestión de Lacalle Pou. Si bien terminó con valores cercanos al techo del rango meta y con las expectativas comenzando a deslinearse, el IPC se consolidó y lleva 20 meses consecutivos por debajo del 6%, alcanzando incluso su valor más bajo en 18 años en abril del año pasado.
No obstante, el camino recorrido no estuvo exento de dificultades. La gestión saliente recibió el indicador en el 8,32% y el estallido que supuso la pandemia catapultó esa cifra rápidamente hasta su pico máximo, que fue del 11,05% en mayo, para luego alcanzar un descenso sostenido y finalizar el 2020 en 9,41%.
La reducción del IPC continuó en el primer semestre de 2021 y llegó al 6,64% en mayo, para luego exhibir un leve repunte y finalizar el año en 7,96%, valores más cercanos a la "zona de confort".
En 2022, comenzó en 8,15% y, con un cambio incluido en la base de cálculo, el Índice de Precios al Consumo concluyó el año por encima de su predecesor, en 8,29%.
Luego, en 2023, la inflación comenzó a ceder e ingresó en junio por primera vez en el rango meta del BCU, quedando en el 5,98%. A partir de allí, nunca volvió a superar el 6% y más allá de algunos altibajos, asociados a las comparaciones interanuales, cerró el año en 5,11%.
Finalmente, se retrajo en el primer cuatrimestre del año pasado y tocó en abril el 3,68%, su menor nivel en casi dos décadas. después subir progresivamente y culminar 2024 en 5,49%. Según el dato de enero, el último disponible (el de febrero se conocerá durante el inicio de la gestión de Yamandú Orsi), la inflación actual es del 5,05%, aunque las expectativas empiezan a ejercer cierta presión y a anticipar un IPC cercano al techo del rango meta e incluso perforando ese 6% el año próximo.
Los vaivenes del dólar
En materia de tipo de cambio, Lacalle Pou recibió un dólar en 39,152 pesos, que subió en febrero desde los 37, para dispararse rápidamente en el inicio de su mandato. Incluso, pese a su idea de libre flotación, debió intervenir en el mercado cambiario el 9 de marzo para evitar que la divisa salte a 46 pesos, valor que igualmente rozó el 18 de marzo, cuando cerró en su punto máximo de la gestión, en 45,942 pesos.
El tipo de cambio alcanzó así un incremento mayor al 17% en menos de un mes, al calor de la inestabilidad asociada a un cambio de gobierno y a lo que se convertiría en una pandemia de proporciones inesperadas. Tras ese pico, la divisa estadounidense retrocedió en torno a los 43 pesos y finalizó el año con cierta estabilidad por encima de los 42 pesos, desde donde trepó hasta los 44 pesos durante 2021.
Ya en 2022, el peso uruguayo se fortaleció a pesar del contexto internacional y la fortaleza global de la moneda norteamericana. El billete verde retrocedió en el primer cuatrimestre hasta bajar a los 40 pesos, donde se mantuvo con relativa estabilidad, más allá de alguna baja hacia la franja de los 39 pesos.
En 2023 llegó el pico mínimo del dólar, con un recrudecimiento de las críticas por el atraso cambiario de parte del sector agroexportador, ya que el tipo de cambio llegó a cotizar en torno a los 37 pesos entre julio y setiembre, para luego corregir y culminar en los 39 pesos.
Finalmente, el año pasado inició con un primer trimestre a la baja para luego concretar un fortalecimiento sostenido por nueve meses que lo llevó nuevamente a los 44 pesos, impulsado por un dólar global fuerte, el riesgo que percibían algunos inversores con respecto al plebiscito sobre la seguridad social y la fortaleza del real brasileño.
Ya en el arranque de 2025, el dólar parece haber perdido ese impulso y concretó un primer bimestre con una baja que cerrará hoy en torno al 3,79% y un billete verde levemente por encima de los 42 pesos.
Las tasas de interés, de la fase expansiva a la contractiva
Otro de las iniciativas destacadas del gobierno se dio en setiembre de 2020, cuando el BCU adoptó a la tasa de interés como instrumento de política monetaria, fijándola por entonces en el 4,5%, en sintonía con el objetivo de inflación.
La Tasa de Política Monetaria (TPM) inició así con un sesgo expansivo, procediendo a sus primeros incrementos en agosto de 2021 (5%) hasta llegar al 6,5% en enero de 2022. A partir de allí, los tipos se incrementaron en forma sostenida y en mayo (con una TPM del 9,25%) se anunció el ingreso a la fase contractiva de la política monetaria, frente a las presiones inflacionarias globales, producto de la salida de la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania.
Las tasas se elevaron hasta finalizar diciembre en 11,5%, su mayor nivel de todo el quinquenio. Ya en 2023 comenzó una paulatina reducción y un abandono del sesgo contractivo, totalizando un descenso de 2,5 puntos porcentuales y cerrando el año con una tasa de referencia del 9%.
En el segundo trimestre de 2024, la TPM bajó al 8,5% y se mantuvo hasta los últimos meses, cuando se produjeron dos aumentos consecutivos y un retorno al nivel del 9%, que podría seguir subiendo en las próximas reuniones del Copom, según parece anticipar el comportamiento de los inversores y las mayores expectativas inflacionarias de los agentes económicos.
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